Los molinos de viento son parte de nuestra historia. Desde hace siglos el ser humano los utiliza para diferentes fines, bien para moler distintos tipos de tubérculos, semillas y cereales o, en la actualidad, para producir electricidad.
Sus grandes brazos copan nuestros montes para generar una de las energías más limpias, la eólica. Estas enormes torres, odiadas por unos y loadas por otros, generan el 40 % de la energía eléctrica que se consume en Galicia.
Las grandes compañías buscan nuevas formas de producir energía eólica sin coronar los montes. El consorcio Windplus, propiedad conjunta de EDP Renováveis (54,4%), Engie (25%), Repsol (19,4%) y Principle Power Inc. (1,2%) ha instalado a tan sólo 50 kilómetros de A Guarda el primer parque eólico flotante de Europa. Son tres molinos de viento de 190 metros de altura que coronan la costa de Viana do Castelo. Están unidos a tierra mediante un cable de 20 kilómetros y ya producen la demanda anual de electricidad de 60.000 hogares lusos.
Estas enormes construcciones han sorprendido en los últimos días a propios y extraños. Instaladas hace apenas unas semanas y construidas en Ferrol y Avilés, son visibles desde Cabo Silleiro hasta A Guarda, y, por un momento, han hecho pensar a más de uno que estaba sufriendo una alucinación.
Las brumas y el confinamiento imposibilitaron la visibilidad desde Galicia, pero su envergadura no pasa desapercibida y ha cambiado el paisaje marítimo del norte de Portugal. “Estaba dando un paseo con mi hijo y los vi. Le pregunté a él que era aquello que hace tan sólo unos meses no estaba allí. Nos parecían molinos eólicos. Estábamos sorprendidos porque, con el reflejo del sol, se miraban casi perfectamente a 70 kilómetros de distancia”, explica Teresa Vicente, vecina de Mougás.
A menor distancia mayor incredulidad. “Estaba tomando algo en el Molino y los vi cuando me fijé en la zona de A Ínsua. Al principio me pareció muy mal porque molestan en la línea del horizonte, pero luego pensé que la energía eólica es muy limpia”, señala la vecina de A Guarda, Mari Uris.
Esta nueva “atracción turística” comienza a desatar un efecto llamada de curiosos a la zona. Son visibles a simple vista, aunque mejor con unos prismáticos, desde Cabo Silleiro, Punta da Centinela (Mougás), Mirador Punta Bazar, As Louzenzas, Monte Trega o la zona de la Playa de O Muiño (A Guarda).
